El Salmo 22 comienza con esas palabras:”Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado? Este fue el versículo de la Biblia que Jesús cito cuando hablo desde la cruz. Al hacer esto expreso una creencia humana común, que el Espíritu puede abandonar a Su creación. Esto no es cierto.
Haz una pausa ahora y lee el Salmo 22. En el encontraras la experiencia de la crucifixión. Hay referencias a echar suertes sobre la ropa de Jesús, a las palabras de mofa y a la horadación de Sus manos y pies. Observa particularmente los versículos 27, 30 y 31.
Creo que Jesús cito el versículo 22 desde la cruz no porque se sintiera abandonado, sino porque nosotros nos sentimos abandonados. El estaba llamando nuestra atención al salmo, porque en este había un mensaje de esperanza y una indicación clara de que Jesús no fue abandonado. Este salmo indica también que “Mis descendientes adoraran al señor y hablaran de El toda la vida; a los que nazcan después, les contaran de su justicia y de sus obras” (Sal. 22:30-31). Nosotros somos “los que nazcan después”.
Por: Pavel Menéndez
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